sábado, 20 de febrero de 2010

Capitulo 2

Como un ritual inpostergable, de noche y después de las noticias, cuando sus padres suponían que dormía, Úrsula ya había salido de su casa por la ventana, armando con cojines una silueta en su cama, y se había aprontado frente a la casa de su próximo objetivo. Felipe vivía en un edificio, en un segundo piso, y si uno subia a la baranda donde se encontraban los medidores de la luz de los apartamentos, conseguiría la vista completa a la habitación de su actual enamoramiento.

Quería verlo dormir, descubrir si roncaba, si al igual que ella, cantaba antes de dormir, o si buscaba también el punto exacto de la cama donde el sueño te atrapa. Úrsula esperaba confirmar que Felipe, era tan maravilloso como ella ya se lo imaginaba.

Pero la distribución de la habitación obligaban a inclinarse un poco más. Llegar con los pies al límite de la baranda le daría la altitud necesaria para completar con éxito su misión.

Úrsula no se percató que la esquina de aquella construcción ya no existía. Pese a haberla revisado varias veces, el día anterior el servicio de limpieza del edificio accidentalmente rompío justo una esquina de la baranda, donde ahora había intentado poner su pie para apoyarse y mirar más alto.

Vino a comprenderlo cuando ya resbalaba hacia el suelo desde unos 3 metros, para caer casi completamente sobre su cabeza. Instintivamente cerro sus ojos y  el golpe fue como un centelleo de luces en plena oscuridad. Luego un sonido sin eco en el interior de su cabeza, y luego silencio y sueño.

Comenzó a escuchar ruidos. como voces serpenteantes, de las cuales no entiendo si hablaban o sólo emitían ruidos. Conversaciones que se acercaban de a poco y que se hacian de a momento mas coherentes, pero seguí sin poder abrir los ojos. Hasta que reconoció la voz de su madre y con gran esfuerzo pudo abrir los ojos.


Todo estaba muy luminoso y borroso, frente a ella una figura que no reconocía la observaba.

Úrsula no sabía donde estaba, ni porque la cabeza le dolía.

- Bueno, ya ha despertado, ahora viene lo más importante- dijo la figura que la observaba, con voz masculina. Úrsula de poco fue enfocando la vista. Vio a un hombre de espaldas y  vestido todo de blanco. Se dio volteó hacia ella con un lapiz y comenzó a deslizarlo sobre un papel.

La habitación era muy blanca, y de ha poco las cosas comenzaban a tomar forma y adquirir más colores ademas del blanco. Pudo distinguir otra figura humana en la habitación.

- Úrsula - dijo el hombre de blanco - ¿Me puedes ver bien?¿Escuchas lo que te estoy preguntando?

Asintió lentamente y al hacerlo sintió que su cabeza se le iba a desprender del cuello. tuvo que afirmarla con sus manos

la otra figura humana se acercó. Era una mujer parecida a ella, con la piel más arrugada, un poco más despeinada y el rostro brillante, los ojos grandes e hinchados y enrojecidos

-No hagas movimientos bruscos, Úrsula. Has tenido un fuerte golpe en la cabeza. Llevas horas inconciente.-

Reconocío a pesar de toda la confusión, la voz de su madre. y de pronto le vino a la memoria lo sucedido. Comprendió que el golpe no era el único problema que tendría. había salido sin permiso de su casa. y su mamá se había enterado. ¿Quién la habrá encontrado?¿Felipe se habrá enterado? ¡Qué horrible vergüenza!

-Tu situación si bien ha mejorado, sigue siendo grave - le dijo el doctor, mientras la miraba fijo. - Tendras que estar bajo supervisión unos días y con medicamentos que a tu edad no son muy recomendables. Pero por tu seguridad es la opción mas óptima

El doctor escribio en el papel y luego se lo entrego a su madre. Úrsula sentía que los objetos de la habitación nuevamente cambiaban de color y brillaban como si tuviesesn luz propia.

-los remedios son muy fuertes, señora- le dijo el doctor a su mamá. - Si nota cualquier síntoma extraño, interrumpa la administración de ellos.A veces no hay efectos secundarios, pero depende mucho de cada persona.-

La sentaron luego en una silla de ruedas y anduvieron por pasillos que cambiaban de color. las puertas a veces se derretian y la gente sonaba como si tuviesen dos voces simultáneas.

Úrsula nunca había sentido nada igual. Y en vez de asustarse, se dedicó a observarlo todo. y con optimismo pensó : "Al menos no iré a clases, no tendré que explicarle nada a Felipe"

No hay comentarios: